Cuando hablamos de biodiversidad, hablamos de la variedad de formas de vida que existen en el planeta: plantas, animales, microorganismos, ecosistemas y la diversidad genética dentro de las especies (CDB, 1992).
La agrobiodiversidad es una parte de esa diversidad, relacionada directamente con la agricultura y la alimentación. Incluye los cultivos, animales, microorganismos y otros organismos presentes en los sistemas productivos, así como la diversidad genética y los ecosistemas que contribuyen a su funcionamiento (FAO, 2019).
En términos sencillos: toda la agrobiodiversidad hace parte de la biodiversidad, pero no toda la biodiversidad está directamente relacionada con la agricultura y la alimentación.
La agrobiodiversidad también está estrechamente vinculada con las personas. Las comunidades campesinas y los pueblos indígenas y locales han seleccionado, conservado y utilizado especies y variedades durante generaciones, desarrollando conocimientos y prácticas que forman parte de la diversidad agrícola y cultural de los territorios (FAO, 2019).
¿Por qué es importante?
La diversidad es fundamental para construir sistemas agroalimentarios más resilientes y sostenibles. Contar con diferentes especies, variedades y recursos genéticos permite disponer de características que pueden favorecer la adaptación de los sistemas productivos frente a cambios ambientales y climáticos, además de aportar a su funcionamiento ecológico (FAO, 2019).
Por eso, la agrobiodiversidad no debe entenderse únicamente como un conjunto de recursos que debemos conservar. También es un recurso estratégico para la agricultura, la innovación y el desarrollo de los territorios.
La agrobiodiversidad está en los territorios
La agrobiodiversidad no está solamente en los bancos de germoplasma o centros de investigación. Está también en las fincas, huertas, semillas, variedades locales, sistemas productivos y conocimientos que se mantienen vivos en los territorios.
Una semilla conservada por una familia, una variedad adaptada a las condiciones locales o una práctica tradicional de manejo representan conocimientos y recursos que pueden aportar nuevas alternativas para la agricultura.
Por ello, los agricultores y las comunidades son actores fundamentales de la conservación y el uso sostenible de la agrobiodiversidad.
Conservar para producir, producir para conservar
Uno de los grandes desafíos consiste en superar la idea de que conservación y producción son actividades necesariamente opuestas.
En realidad, una agricultura sostenible necesita diversidad, y la conservación de la agrobiodiversidad puede fortalecerse cuando existen sistemas productivos que reconocen y valoran esa diversidad.
La conservación y el uso sostenible de la agrobiodiversidad requieren, por tanto, una mirada que integre las dimensiones ecológica, productiva, social, cultural y económica de los territorios.
El papel del conocimiento y la innovación
El reto no consiste solamente en evitar la pérdida de diversidad, sino en generar condiciones para conocerla, conservarla, utilizarla de manera sostenible y fortalecer el conocimiento asociado a ella.
En este proceso, la investigación, la innovación y la extensión agropecuaria tienen un papel fundamental. Conectar los diferentes tipos de conocimiento, tanto tradicional como científico, con las experiencias de los territorios puede generar nuevas oportunidades para la conservación y el uso sostenible de la agrobiodiversidad.
Espacios de gestión e intercambio de conocimiento como la Comunidad LINKATA pueden contribuir a facilitar estas conexiones y a acercar el conocimiento y la innovación a quienes trabajan directamente en los territorios.
La agrobiodiversidad nos recuerda que el futuro de la agricultura no depende únicamente de producir más, sino también de conservar y utilizar la diversidad que hace posible producir y que ha sido conservada durante siglos por nuestras comunidades.
Referencias bibliográficas
Convenio sobre la Diversidad Biológica. (1992). Convenio sobre la Diversidad Biológica. Naciones Unidas.
Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). (2019). The state of the world's biodiversity for food and agriculture. FAO Commission on Genetic Resources for Food and Agriculture.
Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). (2020). The state of the world's biodiversity for food and agriculture: In brief. FAO.
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