La transición agroecológica es un proceso que se construye paso a paso, reconociendo las características de cada finca, los conocimientos de las familias y las posibilidades reales de transformación del agroecosistema. Para apoyar este camino, el Instrumento de Planificación Predial para la Transición Agroecológica (IPPTA) ofrece a extensionistas, promotores y sabedores una herramienta práctica para diagnosticar, planificar y hacer seguimiento a los cambios que pueden fortalecer la sostenibilidad de los sistemas productivos.
El IPPTA surgió en 2023 como una iniciativa del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) y la FAO, a partir de la revisión de más de 20 instrumentos nacionales e internacionales de planificación predial. Su construcción contó con la participación de organizaciones y plataformas de base agroecológica y de la Agricultura Campesina, Familiar y Comunitaria.
Una de las fortalezas del IPPTA es que no se limita a evaluar el predio. La información obtenida sirve para que las familias, acompañadas por quienes realizan la extensión o promotoría agroecológica, construyan un plan de acción acorde con sus condiciones, capacidades y prioridades. Para ello, analiza de manera integrada aspectos ambientales, productivos y socioeconómicos.
La metodología propone seis pasos:
- Diagnóstico inicial. Se recorre la finca junto con la familia para reconocer cómo funciona el agroecosistema: biodiversidad, agua, coberturas vegetales, infraestructura, cultivos y otros componentes, además de identificar sus principales retos.
- Mapa actual. La familia representa gráficamente cómo está organizada su finca. El ejercicio puede involucrar a niñas, niños y jóvenes y permite reconocer no solo los componentes del predio, sino también quiénes participan en las diferentes actividades.
- Análisis de indicadores. Se realiza una primera valoración mediante indicadores ambientales, socioeconómicos y productivos, cuyos resultados pueden visualizarse en un diagrama tipo telaraña o eneagrama.
- Plan de acción. La familia identifica los aspectos que requieren mayor atención y prioriza acciones realistas y posibles, definiendo qué hacer, cuándo hacerlo y qué materiales necesita.
- Mapa futuro. Se dibuja cómo se espera transformar la finca mediante las prácticas y acciones priorizadas. De esta manera, la familia construye una imagen compartida del agroecosistema al que quiere llegar.
- Seguimiento. El proceso no termina con la planificación. El IPPTA plantea realizar al menos una segunda medición para comparar resultados, reconocer avances y ajustar las acciones implementadas.
El instrumento incluye 18 indicadores de sostenibilidad: seis ambientales, cinco socioeconómicos y siete productivos. Estos permiten analizar asuntos como el manejo del agua y los bosques, la generación de ingresos y la autosuficiencia alimentaria, la participación comunitaria, la diversidad de cultivos y animales, el manejo del suelo, la producción de insumos y la conservación de semillas nativas y criollas.
Además, la metodología incorpora una mirada de género y participación. Recomienda escuchar diferentes voces dentro de la familia, reconocer la distribución de los trabajos productivos y de cuidado, visibilizar los conocimientos y prácticas desarrollados por las mujeres y adaptar los espacios y horarios para facilitar su participación.
¿Qué aporta el IPPTA a la extensión agropecuaria?
Para quienes trabajan en extensión, su principal aporte está en cambiar la lógica de “llevar soluciones” por la de construirlas conjuntamente. La guía plantea una extensión agroecológica basada en el diálogo de saberes, el intercambio de experiencias, el reconocimiento de los conocimientos locales y el acompañamiento a procesos de aprendizaje y acción.
En otras palabras, el IPPTA permite pasar de preguntarnos solamente “¿qué necesita esta finca?” a construir con las familias respuestas a tres preguntas:
¿Dónde estamos? → ¿A dónde queremos llegar? → ¿Qué podemos hacer para lograrlo?
Una ruta sencilla, participativa y útil para que la extensión contribuya a impulsar transiciones agroecológicas construidas desde las fincas, las familias y los territorios.
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