¿Quién financia la ciencia en el campo colombiano?
Realidades y retos del financiamiento en ACTI
En Colombia, el sector agropecuario es un pilar de la economía, pero su competitividad depende directamente de las Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI). Sin embargo, los datos actuales muestran un panorama de contrastes: mientras el territorio productivo es inmenso, la inversión para tecnificarlo ha enfrentado una tendencia decreciente en la última década.
Comprender quién financia la ciencia, la tecnología y la innovación agropecuaria es clave para quienes toman decisiones, gestionan recursos o impulsan procesos de innovación en el sector.
El financiamiento de la innovación en el campo colombiano se caracteriza por una marcada dependencia del presupuesto estatal, que representa el 69,49% del total ejecutado en 2023, lo cual indica que por cada $100 que se invirtieron en Ciencia, Tecnología e Innovación Agropecuaria (CTI) en Colombia en 2023, cerca de $70 provinieron del sector público. Esta inversión pública nacional en ACTI agropecuaria alcanzó los COP 708.908,71 millones, lo que equivale apenas al 0,51% del PIB agropecuario (PIBA).
¿De dónde sale el dinero?
Esta cifra es preocupante si se compara con el máximo histórico alcanzado en 2015, cuando la inversión representaba el 1,72% del PIBA. Durante 2023, el esfuerzo financiero se concentró en cuatro fuentes principales que suman el 83% de los recursos:
- AGROSAVIA (29%): liderando la investigación aplicada y la gestión de conocimiento.
- Sistema General de Regalías (23%): recursos regionales para proyectos de alto impacto.
- Ministerio de Agricultura (17%): recursos directos del presupuesto nacional.
- Fondos Parafiscales (14%): aportes de los productores, liderados por palma y hortifrutícolas, para su propia modernización.
El reto de pasar de lo público a lo privado: ¿cuál es la meta?
Uno de los mayores desafíos identificados en la actualización del PECTIA 2025 es la escasa participación de las empresas en la ciencia agropecuaria. En 2023, el sector privado solo aportó el 16,45% de la inversión en ACTI.
El plan estratégico busca que, para finales de esta década, la inversión privada crezca hasta representar el 50% del total ejecutado. Para lograrlo, existen instrumentos infrautilizados que representan grandes oportunidades:
- Beneficios tributarios: las empresas pueden obtener un crédito fiscal del 50% o un descuento tributario del 30% por inversiones calificadas en I+D+i.
- Finanzas verdes: el uso de bonos verdes y mercados de carbono puede contribuir a financiar tecnologías que promuevan la sostenibilidad ambiental y la adaptación al cambio climático.
- Cooperación internacional: aunque hoy representa el 14,06% de los recursos, existe un alto potencial para atraer fondos globales en áreas de biotecnología avanzada y agricultura de precisión.
¿Qué oportunidades existen?
La ciencia en el campo no puede depender exclusivamente del Estado. Colombia cuenta con un marco jurídico robusto, pero el sistema es vulnerable debido a su falta de diversificación. El mensaje principal es claro: para alcanzar la meta de invertir el 2% del PIBA en ciencia y tecnología, es imperativo fortalecer las alianzas público-privadas y aprovechar los incentivos fiscales existentes.
Este blog se elaboró con base en información del Boletín de indicadores de ciencia, tecnología e innovación del sector agropecuario colombiano: Cifras 2023, publicado por AGROSAVIA en 2026, y de la Actualización del Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación Agropecuaria – PECTIA 2017–2027: Inversión y financiamiento.
Fuentes consultadas:
- Boletín de indicadores de ciencia, tecnología e innovación del sector agropecuario colombiano: Cifras 2023. AGROSAVIA, 2026. https://hdl.handle.net/20.500.12324/41591
- Actualización del Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación Agropecuaria – PECTIA 2017–2027: Inversión y financiamiento. https://hdl.handle.net/20.500.12324/41333
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