El agua es un recurso fundamental para la producción agropecuaria y la seguridad alimentaria. Sin embargo, la variabilidad climática, los periodos de sequía, las lluvias intensas y la creciente presión sobre las fuentes hídricas hacen necesario avanzar hacia una gestión más eficiente y sostenible del recurso. Este reto cobra especial relevancia para el sector agropecuario colombiano.De acuerdo con elEstudio Nacional del Agua 2022, la agricultura y la poscosecha representaron el 43,25 % de la demanda hídrica nacional estimada para 2020, lo que evidencia la importancia de implementar acciones dirigidas a optimizar su utilización (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales [IDEAM], 2023).

Gestionar adecuadamente el agua no significa solamente disminuir su consumo. Implica conocer su disponibilidad, utilizarla de acuerdo con las necesidades de los sistemas productivos, proteger las fuentes y prepararse tanto para los periodos de escasez como para los excesos de precipitación.

Conocer cuánto y cuándo regar

Una gestión eficiente comienza por identificar las necesidades reales de agua de los cultivos. La cantidad requerida depende de factores como el tipo de cultivo, su etapa de desarrollo, las características del suelo, las precipitaciones y las condiciones climáticas. Por esta razón, la programación del riego debe apoyarse en información que permita determinar cuándo, cuánto y cómo aplicar el agua. El monitoreo de variables relacionadas con el suelo, la planta y el clima puede contribuir a evitar aplicaciones excesivas y mejorar la eficiencia del sistema productivo (Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria [AGROSAVIA], s. f.).

En este sentido, regar más no necesariamente significa producir más. Lo importante es suministrar el agua necesaria en el momento adecuado.

Cosechar y almacenar agua

La captación de agua lluvia constituye una alternativa importante para territorios en los que las precipitaciones se concentran en determinados meses del año. Reservorios, tanques y otros sistemas de almacenamiento pueden contribuir a disponer de agua durante épocas secas y reducir la vulnerabilidad de las unidades productivas frente a la variabilidad climática. Estas medidas deben complementarse con prácticas orientadas a conservar la calidad del agua y reducir las pérdidas durante su almacenamiento y distribución.

Mejorar la eficiencia de los sistemas de riego

Antes de aumentar el volumen de agua utilizado, es recomendable revisar las condiciones del sistema de riego. Las fugas, una distribución deficiente, equipos deteriorados o aplicaciones realizadas en horarios poco adecuados pueden generar importantes pérdidas.

La incorporación de sistemas de riego localizado, sensores de humedad, información meteorológica y herramientas para la programación del riego puede contribuir a mejorar la eficiencia. Sin embargo, también existen acciones sencillas y accesibles: registrar las lluvias, observar la humedad del suelo, conocer las etapas críticas del cultivo y llevar un seguimiento de los tiempos de aplicación.

Cuidar el suelo para conservar el agua

La gestión hídrica está directamente relacionada con el manejo del suelo. Un suelo protegido, con cobertura vegetal y buenas condiciones de materia orgánica, favorece la infiltración y puede conservar la humedad durante más tiempo.

Por ello, prácticas como mantener coberturas vegetales, reducir la erosión, incorporar materia orgánica, implementar sistemas agroforestales cuando sean pertinentes y proteger nacimientos y rondas hídricas pueden contribuir simultáneamente a la conservación del suelo y del agua.

El Plan Integral de Gestión del Cambio Climático del Sector Agropecuario reconoce la importancia del uso eficiente del agua y de la conservación y restauración de ecosistemas como parte de las estrategias para aumentar la resiliencia del sector agropecuario colombiano frente al cambio y la variabilidad climática (Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural [MADR], 2021).

Prepararse para la sequía y para las lluvias intensas

La gestión hídrica debe contemplar tanto la falta como el exceso de agua. Durante las épocas secas es necesario priorizar su almacenamiento y uso eficiente; mientras que, durante periodos de lluvias intensas, cobra importancia disponer de sistemas adecuados de drenaje y adoptar medidas para disminuir la erosión y el encharcamiento.

El uso de pronósticos, boletines agroclimáticos y recomendaciones generadas en espacios como las Mesas Técnicas Agroclimáticas permite anticipar escenarios y tomar mejores decisiones productivas (MADR, 2021).

Gestionar el agua desde una perspectiva territorial

El agua trasciende los límites de una finca. Ríos, quebradas, nacimientos y acuíferos son compartidos por comunidades, sistemas productivos y ecosistemas, por lo que su gestión requiere acciones colectivas.

La Gestión Integral del Recurso Hídrico en Colombia promueve precisamente la planificación, conservación, uso sostenible y gobernanza del recurso desde una perspectiva territorial y de cuenca (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible [MADS], s. f.).

Esto puede traducirse en acuerdos comunitarios para proteger nacimientos y rondas hídricas, mantener infraestructura compartida, restaurar ecosistemas y promover un uso responsable de las fuentes.

La extensión agropecuaria como articuladora del conocimiento

Extensionistas y asistentes técnicos cumplen un papel fundamental para acompañar a productores y organizaciones rurales en la adopción de mejores prácticas de gestión del agua. Su labor contribuye a identificar las necesidades hídricas de los sistemas productivos, interpretar información agroclimática, seleccionar tecnologías apropiadas y articular conocimiento técnico con los saberes y experiencias de las comunidades.

Por ello, antes de recomendar una tecnología es importante preguntarse: ¿de dónde proviene el agua?, ¿cuánta está disponible?, ¿cuánto necesita realmente el cultivo?, ¿qué pérdidas existen?, ¿cómo se comporta el suelo y qué ocurre durante las épocas secas y lluviosas?

Gestionar eficientemente el agua implica combinar múltiples acciones: cosechar agua lluvia, mejorar los sistemas de riego, conservar los suelos, proteger las fuentes hídricas, utilizar información agroclimática y fortalecer los acuerdos territoriales.

 Para ampliar información visita el siguiente vídeo:

 

 

Referencias

 

Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria [AGROSAVIA]. (s. f.). Agricultura 4.0: Cuándo, cuánto y cómo regar. Editorial AGROSAVIA. https://editorial.agrosavia.co/index.php/publicaciones/catalog/book/377

Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales [IDEAM]. (2023). Estudio Nacional del Agua 2022. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. https://www.ideam.gov.co/sala-de-prensa/informes/publicacion-jue-23032023-1200 Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural [MADR]. (2021). Plan integral de gestión del cambio climático del sector agropecuario (PIGCCS Agropecuario).https://www.minagricultura.gov.co/SIG/DocumentosNormograma/RESOLUCI%C3%93N%20NO.%20000355%20DE%202021%20PIGCCS.pdf

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible [MADS]. (s. f.). Gestión integral del recurso hídrico. https://www.minambiente.gov.co/gestion-integral-del-recurso-hidrico/

 

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