Hace algunas semanas asistí a un seminario. Me gusta escuchar las conferencias técnicas, ir a simposios, a foros. Con frecuencia lo hago. Es un buen instrumento para aprender mucho de los científicos e investigadores sobre los avances científicos y herramientas metodológicas. Acuden como conferencistas científicos nacionales y extranjeros. He podido comprobar que todos, todos, son muy, pero muy buenos, como investigadores; pero…
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Como conferencistas
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Hay algunos que son maestros en este arte. (Y sí que lo es). Otros en cambio, dejan mucho qué desear. No vocalizan, hablan en un tono muy bajo, a veces tan pausado que duermen al auditorio; o tan rápido que ni los traductores simultáneos (cuando los hay) les captan la idea. Parece que no pueden hacer una exposición sin estar pegados al Power Point!: mucho texto; diapositivas recargadas de cuadros y gráficas que, en lugar de aclarar una idea, la confunden! Y, para colmo, dejan a oscuras el salón para que las diapositivas resalten. ¡Dulce sue